Si siempre has dicho “el queso es mi adicción”, esto es para ti

Sarah Von Alt|
1 septiembre 2017
En un estudio de 2016, un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan encontró que mientras más grasoso o procesado sea un alimento, es más probable que sea adictivo. No nos sorprende que los alimentos que contienen queso ocupen los primeros puestos de esta lista.
Un artículo en Forbes destacó no sólo el efecto adictivo que tiene el queso en los consumidores, sino los esfuerzos de la industria de los lácteos para aprovecharlo:
Resulta que hay una razón detrás de nuestros antojos. El queso contiene caseína. También contiene fragmentos de caseína llamados casomorfinas, un compuesto parecido a la morfina derivado de la caseína. Básicamente, la proteína de los lácteos contiene moléculas de opiáceos. Cuando se consumen, estos fragmentos se unen a los mismos receptores cerebrales a los que se unen la heroína y otros narcóticos.
Y la industria de los lácteos ha estado utilizando esta cualidad adictiva del queso para vender sus productos durante años. De hecho, una presentación ofrecida en el 2000 por Dairy Management Inc. (que trabaja con las compañías de lácteos para promover sus productos) sugirió que la mejor manera de aumentar la demanda de productos lácteos era provocar los antojos de queso a los consumidores. De acuerdo con la nota de Forbes:
El presentador dividió a los consumidores de queso en dos categorías: potenciadores, los que le agregan queso a la pasta, la ensalada, etc. de vez en cuando (que no vale la pena elegir como objetivo), y los antojados, las personas que aman el queso y lo consumirán siempre que sea posible. Esto implicó trabajar con las empresas de comida rápida para promover más productos cargados… de queso en sus menús (¿les suena familiar amantes del cheddar? ¡También el borde relleno de la pizza!).
Varios estudios muestran que los productos lácteos en general son perjudiciales para la salud humana. Por ejemplo, el consumo de dos vasos diarios de leche de vaca se ha asociado con un aumento del 60% en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Y las mujeres que pasan de consumir productos lácteos a productos de soya reducen el riesgo de cáncer de seno en un sorprendente 43%.
Además, las vacas en las granjas lecheras están sometidas a confinamiento extremo, mutilaciones sin analgésicos y un asesinato despiadado. Se les niega casi todo lo que les es natural, incluyendo cuidar de sus hijos.
Tú puedes proteger tu salud y hacer una gran diferencia para las vacas dejando el queso y otros productos lácteos fuera de tu plato. Por fortuna, hay montones de deliciosos quesos a base de plantas disponibles en el mercado para satisfacer esos antojos.
Haz clic aquí para saber cómo dejar el queso para siempre.

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